Un faro amarillo normalmente no está sucio. Está degradado en la superficie del lente plástico. Por eso lo lavas y sigue igual.
La exposición al sol, calor, lluvia, contaminación y abrasión del camino va opacando el plástico. Primero se ve ligeramente blanco; después amarillo; luego puede verse rugoso, turbio o con poca claridad.
Cuándo sí puede mejorar
Si el daño está en la cara exterior del faro, una restauración puede mejorar bastante la apariencia y claridad. El proceso trabaja la capa dañada de forma controlada y refina la superficie para que vuelva a verse más transparente.
Cuándo el resultado es limitado
Si hay humedad interna, grietas profundas, daño por dentro o plástico muy cuarteado, el pulido puede mejorar la apariencia exterior, pero no devolverlo a nuevo. Esa parte debe decirse con honestidad.
Qué puedes hacer
Mantén los faros limpios, evita fibras agresivas y atiéndelos antes de que estén completamente quemados. Si ya están amarillos, no experimentes con lijas sin saber el proceso: puedes dejarlos más opacos.
Los faros influyen mucho en cómo se percibe tu auto. A veces recuperar el frente empieza por recuperar claridad en los lentes.